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Coronavirus. Confinamiento. Día 29

Esta suerte de diario comenzó hace ya casi casi casi un mes, con el Decreto del Estado de Alarma. Pero en realidad la preocupación, las medidas y las decisiones empezaron antes. Quiero contarte qué hacemos durante estos días, compartir inquietudes, reflexiones, y explicarte qué medidas tomamos para sobrellevar la situación y conseguir que esta pequeña empresa sobreviva. Ojalá resulte útil de algún modo. Es mi máxima pretensión.

Son casi las 20:00.. ¡y aún es de día!

De todas las contradicciones que le cuesta comprender a mi alma, estos días no he parado de darle vueltas a una que me genera un cortocircuito cada vez que me quedo ensimismada en ella. Nos quejamos sin parar (¡ojo! con razón, pero lo tenemos incrustado en el ADN) sobre por qué las cosas no se hacen mejor, por qué no hacemos todo con más profesionalidad, con más perfección, con menos errores y más estrategia ¿Por qué no llegamos a tiempo? ¿Por qué tenemos sensaciones de ‘chiringuito’ cuando querríamos tener sensaciones de profesionalidad? Nos gustaría disfrutar de la tranquilidad y del bienestar que nos produce saber que las situaciones están bajo control; pero la realidad es que sentimos una inseguridad terrible. La misma que tenemos cuando nos presentamos a un examen sin habérnoslo tomado en serio.

He escuchado a casi todas las personas de mi entorno emitir críticas, algunas amables, algunas ofensivas y otras feroces, sobre la falta de profesionalidad, estrategia, rapidez etc. en estos días. Pero también les he escuchado a muchas de ellas, y cientos de veces, emitir críticas a lo contrario. Supongo que es una cuestión cultural, pero desde pequeña he percibido poco amor por la profesionalidad y el perfeccionismo en general, y una especie de sabotaje a las personas que destacaban en alguna destreza o se tomaban su tarea -la que fuese- en serio. He sido muy consciente de ello porque personalmente tengo una tendencia patológica a perfeccionar o mejorar, por lo que siempre he notado ese ojo acechador, esa crítica encubierta, ese: mujer, relájate. Si te tomas lo que haces -hagas lo que hagas- un poquito en serio, muchas personas de tu entorno te animarán a lo contrario, te desanimarán (a veces sin quererlo, pensando que hacen bien), te persuadirán para que te relajes y no perfecciones eso que estás moldeando.

Me pregunto cómo es posible que en un ejercicio de cinismo colectivo seamos capaces de simplificar tanto la realidad como para no ver que actuar con profesionalidad, tener cierto control y caminar con seguridad es el resultado de conductas de perfección agregadas. Esforzarse, perfeccionarse, proceder con seriedad, perfeccionar ese protocolo, leerlo una vez más, darle 3 vueltas nuevas a la situación, elaborar un plan, y volver a leértelo; practicar, calcular, re-calcular, re-leer, y todos esos comportamientos que la cultura popular no te anima a realizar, que la sociedad no te reconoce en el momento en el que los estás llevand a cabo, ese esfuerzo extra que el que no realiza achaca siempre a la suerte, dan como resultado profesionalidad. Eso que echamos en falta, que exigimos sin dar nada a cambio, que reclamamos como lo mínimo aceptable, y que no nos aplicamos. Peor aún: eso que criticamos en los demás poniéndole todo tipo de nombres: ambición, obsesión, locura… es lo que ahora les pedimos.
Si nos esforzamos tanto en despreciarlo ¿cómo es posible luego exigirlo? No queremos que nos den la turra con hacer bien las cosas cuando la atmósfera está relajada y, sin embargo, exigimos que se hagan con perfección cuando la atmósfera nos asfixia.

Cortocircuito.

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6 Comments

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    Iratxe
    04/19/2020 at 11:21

    Hola Sofía:
    …Se a que te refieres con tu reflexión…en ocasiones te sientes que nadas contra corriente, y la experiencia es agotadora. Tenemos tendencia a opinar y dar “consejos” a los demás, aunque no nos los pidan…
    Yo también son muy exigente conmigo misma y me disgusto mucho cuando las cosas no salen como una quiere. Y mientras lidias con esa frustración si encima tienes que escuchar “consejos” que intentan disuadirte de ese objetivo que te has propuesto…todavía se hace más cuesta arriba. Yo con el tiempo estoy aprendiendo a hacer caso omiso de esos comentarios y personas que considero “tóxicas” y te frenan y no te dejan ser y hacer lo que una misma considera que es lo correcto. Lo malo es cuando esos comentarios críticos vienen de personas muy cercanas o familiares ( que no lo hacen con mala intención,supongo), de eso es más difícil escaparse, pero para eso hay que aprender a desarrollar un súper poder: crearse un escudo protector para todo el cuerpo y darle una buena capa de resbalin :).
    Escribir y hablar,reflexionar de ello como ahora también sirve 😉
    A cuidarse,saludos.

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      Sofia R.
      04/20/2020 at 16:23

      Hola Iratxe!

      Pues efectivamente, eso sientes!! Y yo pienso que de manera agregada… pues resulta en que no podemos pedirle peras al olmo y luego querer que todo vaya con perfección y estupendamente. A ver como consigues esa capa de resbalín jajaj 😀 yo no lo consigo! Algo siempre traspasa, y lo mejor a veces es olvidar rápido. Y sí que ayuda hablarlo y sobre todo obtener algo de comprensión! Gracias 🙂
      ¡A CUIDARSE!

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    Yolanda
    04/16/2020 at 09:36

    Mejor dicho imposible, Sofia!, siempre, pero más en estos momentos, que quizás no sean más duros que otros anteriores o, incluso, cómo lo vivimos aquí no sea comparable al del resto del enorme mundo al que pertenecemos. Reflexión muy necesaria, llegamos a este momento con muchas faltas: falta de coherencia personal y profesional, falta de esa seriedad, perfeccionamiento, profesionalidad que comentas. Sólo espero que no olvidemos tan fácil a lo que ahora dedicamos tanto tiempo y, empiezo por mi misma.
    Forza!.

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      Sofia R.
      04/16/2020 at 15:47

      Gracias Yolanda,
      a veces una es tan osada que piensa que solo piensa, ¡y que los demás no lo piensan!
      Claro, es un camino de fondo, ahora no vale correr, exigir o gritar más tirándonos de los pelos. Es como querer ponerse en forma de 2 sesiones, pues no pasa… (desgraciadamente).
      Yo también espero que no olvidemos. Espero que valoremos esos esfuerzos y demos el valor que se merece a quién silenciosamente los lleva a cabo en su laboratorio, o en su campo de actuación, generando riqueza honrada: económica, intelectual y social.

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    Isabel
    04/16/2020 at 06:40

    Ojalá todos tuviésemos tu capacidad de trabajo y de análisis querida. La sensatez no la vendéis en minidosis, no?

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      Sofia R.
      04/16/2020 at 15:32

      Hola Isa, pues no nos lo hemos planteado, ¿nos buscas algo bonito en el que meterla? XD
      A veces no todo es trabajar, si no respetar el trabajo ajeno ^_^
      Un abrazo, espero que lo digas llevando bien.

      Visitad https://www.misterce.es/ para daros un capricho!

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