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Coronavirus. Confinamiento. Día 5

Esta suerte de diario comenzó el domingo, día 1 del Estado de Alarma. Pero en realidad la preocupación, las medidas y las decisiones empezaron hace días. Quiero contarte qué hacemos durante estos días, compartir inquietudes, y explicarte qué medidas tomamos para sobrellevar la situación y conseguir que esta pequeña empresa sobreviva 🙂
Ojalá resulte útil de algún modo. Es mi máxima pretensión.

Hoy es festivo en Galicia, y aunque hemos estado hablando con los clientes a través de diferentes medios, lo hemos ‘respetado’ bastante. Yo he hecho pan ^^. 10 años queriendo probar a hacer pan. Es increíble como se nos ha ido de las manos la percepción del tiempo, pero de esto, hablamos otro día.

Creo que es positivo saber en qué día vives, no perder la noción de si es jueves o viernes o miércoles. ¡Asearte! Mantener ciertas rutinas, si ya las tenías, procura continuar con aquellas que te hacen bien. Y si no las tenías, es un buen momento para incorporar algunas.

Hoy voy a tratar el cerrar o no cerrar, esa es la cuestión. Hay empresas que se auto-imponen el cierre, con toda responsabilidad, no solo de sus espacio físico si no de toda venta a distancia. Lo hacen para evitar las exposición de los repartidores, entregando productos que no son de primera necesidad.

Hay aspectos negativos de continuar, principalmente, la exposición que hacemos de las personas que no pueden teletrabajar, y sobretodo, de las que reparten mercancía que no es esencial. Mantener cierta actividad no ayuda a controlar la expansión del coronavirus.

Y hay aspectos negativos de no continuar. El tejido empresarial español está hasta arriba de empresas pequeñas o muy pequeñas, de las que dependen la mayoría de los puestos de trabajo. Y cuando esto acabe -que tendrá un final- esas empresas deberían poder seguir, sin haber muerto estranguladas por la ausencia absoluta de ingresos. Y las personas que tenían un puesto de trabajo, también deberían poder recuperarlo. Seguramente muchas cerrarán, o cerraremos, pero sería bueno que la crisis sanitaria se llevase el menor número de empresas por delante, porque al final, como esto es un círculo, será de nuevo, sufrimiento y escasez.

Después de meditarlo bastante en mi caso, creo que cada empresa debería hacer un análisis económico, moral y ético; yo me he hecho preguntas como:

  1. ¿Estoy exponiendo a las personas que trabajan conmigo al contagio?
  2. ¿Estoy exponiendo a otras personas?
  3. ¿Contribuyo a mejorar o a empeorar esta situación?
  4. Lo que vendo ¿es necesario?
  5. ¿Tengo modos de contraer tanto los costes que pueda aguantar en stand by?
  6. ¿Mi caja aguanta sobrevivir sin ingresos unos meses? ¿Y después?
  7. ¿Me he planteado que tal vez pueda obtener ingresos de otro modo? (mirad lo que comenta Ana García en el post anterior sobre el micromecenazgo) o incluso,
  8. ¿Puedo reconvertirme?
  9. Y por último, si tengo medios… ¿qué puedo aportar?

Hay una decisión a medio camino, muy inteligente, que consiste en no cerrar, pero no enviar hasta que la cuarentena permanezca, si lo que vendes no es vital o necesario para la persona y puedes esperar semanas para entregarlo, explícaselo a tus clientes, seguro que lo entenderán.

Nosotras seguimos haciendo envíos (clientes: estamos seguras de que comprenderéis que los pedidos se retrasen 1 o 2 días, porque solo vamos a hacer 1 turno de envío), pero además de la drástica reducción de las ventas, estamos enviando en su mayoría champús, geles, jabones, pastas de dientes y cremas de manos. Las necesidades han cambiado.

¿Qué opináis?

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