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Coronavirus. Confinamiento. Día 7

Esta suerte de diario hace casi una semana, y a esta hora, con el Decreto del Estado de Alarma. Pero en realidad la preocupación, las medidas y las decisiones empezaron hace días. Quiero contarte qué hacemos durante estos días, compartir inquietudes, y explicarte qué medidas tomamos para sobrellevar la situación y conseguir que esta pequeña empresa sobreviva 🙂 Ojalá resulte útil de algún modo. Es mi máxima pretensión.

Más tonterías, y con otro montaje malo…

He desarrollado un método, con procedimientos, en el que te prometo un cuarto de baño impecable en menos de 15 minutos. Estoy puliendo el procedimiento, pero consiste en tratarlo como un proceso industrial. Y da resultado. Si alguien quiere más información estoy abierta a compartir detalles.

Pero es sábado tarde-noche y dejando de lado la limpieza matinal, yo me imagino como en la foto: después de una tarde en la playa, con esa sensación de la ducha, y el aroma del after-sun, los labios rojos, y caminando rumbo a algún lugar de manjares locales del paraíso de turno.

En la nevera tengo sopa para cenar, pero no pega, ni con mi mood, ni con los labios, ni con el vinito que me quiero beber. Así que a lo mejor cocino mi plato matrimonio. Si alguien quiere la receta también se la facilito, me la entregó una tal Arrate en 2006 a la que he echado y echo, mucho de menos.

Ayer me propuse hacer un fin de semana evitando estar demasiado informada. Lo justo. Sin sobreexposición. Para ser consciente del punto en el que estamos, manteniendo la calma y la razón lo más afinada posible. Sin dejar que el coronavirus y lo que estamos viviendo lo ocupe todo, pero tengo claro que es un drama. Espero, que si me has leído, hayas podido evadirte un minuto.

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