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Nuestras abuelas tenían la piel más tersa y con menos manchas ¿Por qué?

¿Sabías que existen partículas 20 veces más pequeñas que tus poros que pueden llegar a contaminar tu piel? Esto quiere decir que pueden penetrar fácilmente en tu piel ye influir directamente en su apariencia. Lo más común, cuando te expones a mucha contaminación es que sientes que tu piel se deshidrata con mayor facilidad y se “ensucia” rápidamente.

Nuestras abuelas tenían la piel más tersa y con menos manchas…

¿Por qué tu abuela tenía una piel más tersa y con menos manchas?

Obviamente influyen muchos más factores de los que podríamos abordar en este post, pero creemos que los dos principales son:

  • Casi seguro que su piel no estuvo expuesta a tanta contaminación como la nuestra
  • Su alimentación (posiblemente también más sencilla) era infinitamente más saludables y natural que la mayor parte de los alimentos que tenemos a nuestro alcance cada día.

¿Genética? Por supuesto, seguramente su genética también haya influido mucho. Y sobre esto no tenemos mucho más que añadir. 

Y… ¿qué puedes hacer tú?

La solución no es aislarte y alejarte de la ciudad o del lugar donde vives; las circunstancias son las que son y tampoco vamos a volvernos locos para tener el control de absolutamente todo nuestro entorno. Pero por supuesto que hay algo que podemos hacer:

  1. Sentido común y protección solar; hay muchas formas de hacerlo, desde no exponerte en horas puntas hasta proteger la piel con un protector solar o con un poco de maquillaje mineral en polvos con color o sin color, como tú prefieras.

  2. Preocúpate por lo que comes; un día es un día y no se trata de llevar una dieta complicadísima que te genere conflictos cada fin de semana o cada vez que comes fuera de casa. Simplemente planifica cada semana para organizar las comidas de cada día, de modo que cuando vayas a realizar la compra, sepas qué comprar para sacarle el mayor partido a todo lo que te traes para casa. Evita, siempre que puedas, comprar consciente y reiteradamente alimentos que sabes que no son buenos para ti.

  3. Hidrátate por dentro y por fuera; tan o más importante que tu belleza exterior, es que te cuides por dentro. Muchas veces la piel es un reflejo de tu cuerpo y de tu mente y si no te hidratas lo suficiente es posible que tu piel lo refleje.

  4. Limpieza facial; es el santo grial de toda rutina facial. Limpiar, limpiar y limpiar. La piel debe estar limpia cada mañana y cada noche. Es muy importante que cada noche te acuestes habiendo realizado una limpieza correcta, asegurándote de que tu piel queda libre de residuos, agentes contaminantes, restos de maquillaje, restos de protector solar, etc. Sólo así, 100% limpia, podrá trabajar regenerándose cada noche mientras tú descansas. Por supuesto, por la mañana deberás volver a limpiarla. Si tienes la piel grasa te levantarás con muchos brillos; es una buenísima señal. Eso simplemente quiere decir que tu piel ha estado trabajando y expulsando todo el sebo que no necesitabas durante la noche. Si tienes la piel seca o deshidratada no tendrás tantos brillos pero la limpieza será igual de importante. Posiblemente te llegue con un jabón adaptado a tu piel.
    1. Exfoliar: una o dos veces por semana (depende mucho del tipo de piel que tengas) utiliza un exfoliante suave para conseguir desprender las células muertas de la piel y dejarla suave y lisa. Incluso puedes prepararte uno con azúcar moreno y fruta (piña, manzana, papaya… Tienen muchos antioxidantes y a tu piel le sentará muy bien).

    2. Mascarilla facial: hay casi tantas mascarillas como tipos de piel. Las hay hidratanteslimpiadoraspurificantescalmantesreafirmantesregenerantesiluminadorasantioxidantes… Nuestra recomendación es que, si tu piel está expuesta a mucha contaminación, utilices por lo menos (una vez por semana) una mascarilla específica para limpiar en profundidad y en otro momento de la semana una hidratante o nutritiva en función de lo que tu piel te pida.

    3. Hidratación: una limpieza facial debe terminar con un tónico o con una bruma hidratante. Elige un tónico que se ajuste a las necesidades de tu piel y preferiblemente que te lo puedas llevar contigo y reaplicar tantas veces como tu piel necesite a lo largo del día (caminando, en la oficina, descansando…), sobre todo en esta época del año. Si tienes la piel sensible o deshidratada opta por uno sin alcohol como un hidrolato de rosa damascena. Si quieres conseguir mucha luminosidad re recomendamos T

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